Instante

Ir al encuentro de las cosas con preconceptos las convierte en algo viejo. Miramos con los ojos del pasado y tornamos de esta forma en estáticos los vivos movimientos. Este amanecer se convierte en el amanecer y este árbol se transforma en el árbol. Sustantivando el verbo, congelamos al río para siempre. Asimismo sucede con nosotros mismos. La instantánea de lo que creemos ser, sin posibilidad de cambios, estampa nuestra propia imagen y la condena a la parálisis. Lo cierto es el cambio. Fluir con las cosas no es sólo una hermosa metáfora. Surge de observar los vaivenes de la vida misma, siempre fresca y aún así siendo ella misma, adaptando las capacidades a los requerimientos del momento, de las circunstancias. Esto pasa a ser un salto de percepción. Te transforma en una mente inquisidora, un espíritu vivo. Somos percepción y conciencia con un cuerpo y un mundo apareciendo. “Yo te miro en este instante”: un presente (regalo) en este tris.

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