Piedra libre!

El yo es una ilusión porque parece real pero no lo es. Como un espejismo de agua en el desierto que jamás podrá calmar tu sed. Para qué/quién es una ilusión? Que/quien está siendo “ilusionado”? Como sabes que es una ilusión? Es un tipo de objeto mental, sutil, surgiendo ante la presencia y desapareciendo ante ella. Como en el espejismo, este desaparece a medida que nos aproximamos a el, el yo se desmantela si nos aproximamos en la indagación. Si se busca, no se encuentra. Esa cosa, para ser, necesita de algo más. Entonces debo ser lo real para que la ilusión aparezca. Lo estable, para ver su ocaso y nacimiento. La ilusión es maravillosa, como en un acto de magia, que será real si me lo creo y pierde su encanto cuando el truco es develado. Como en un sueño, la ilusión del pseudo sujeto soñado esta a la par del pseudo mundo imaginado. Detrás hay un solo soñador “prestando” su realidad. El mundo soñado parece muy real y la sangre no es de utilería. Hay alegrías y tristezas, dolor y placer. Esfuerzo y descanso. Discusión y concordia. El yo tiene un pasado ilusorio y un futuro imaginado creando diferentes momentos con los cuales identificarse para darle sustancia, además de aprovechar las sensaciones físicas para tomarlas y hacerlas suyas. Así cree que todo le está pasando a él y cada pensamiento es autoreferencial. Soy una ilusión? Yo? Como puedo ser una ilusión? Este soy yo! Hola hola! Aquí! Yo aquí, tú allí, ellos allá. Yo y el mundo. Cuando vas acercándote para ver que la soga no es una serpiente, ya no hay miedo y la ilusión del yo se hace evidente.

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Sabor

Sin recurrir a lo conocido, a qué sabe el sabor de una manzana? Más aún: A qué sabe lo que no tiene sabor? Sin embargo estamos aquí tratando primero de explicar el sabor de una manzana. Y los más ambiciosos de mostrar el sabor de algo que no tiene sabor. No solo es una tarea imposible en términos de descripción, sino que a la vez simple, cuando muerdes por primera vez una manzana. Ahí lo sabes. Y allí nos miramos a los ojos en complicidad sabiendo lo que el otro nos quería mostrar y explicar. Esto es el sabor de una manzana. Está aquí. Prueba. No está en la mente ni en esos laberintos interminables porque está más allá de ellos. Por eso es difícil comprehender. No se lo puede sostener para ser estudiado con el instrumento que quiere conocer. Por eso se te dice: “sé”. Ser es esto mismo también. Como lo sabes? Siendo. Por eso, solo se nos puede conducir a estar dispuestos a morder y masticar.

Observación 

Observación. Cada cosa que aparece lo hace como las olas, para luego alejarse. Ruge y se espeluzna para luego dar lugar a cualquier otra apariencia. Una persona espiritual no es diferente a una que no lo sea, en términos de la verdad. Un ego santo o profano tienen la perfecta expresión de lo que no soy en realidad. Lo que soy no rechaza ninguna expresion. Todo es acogido sin que para ello sea menester cambio alguno. Que importa lo que aparece en un sueño cuando sabes que el fuego no puede quemarte ni el agua mojarte? Todo esta enriquecido por las diferencias en esta representación. 

Ya eres

Ser lo que ya eres es Presencia Consciente. Ser menos de lo que eres es sufrimiento. Ser consciente es presencia. Presente para tu pasado cuando te visita, presente para tus anhelos, presente para cada fracaso y cada tristeza. Presente para la sonrisa, tu voz y tus encantos. Ser lo que ya eres no suma ni resta nada a “tu vida”, es el vivir desnudo de lo que crees ser. Vivacidad cognoscente más allá de cualquier palabra. Todo lo que es.   

Quizá yo

Quizá haya confusión al nombrar como “Yo” aquello que realmente somos. Al decir nuestro Yo real, asumimos que ese Yo es similar a nuestro yo egoico. Se asemeja a cuando hablamos de Dios, lo volvemos automáticamente antropomórfico. Nuestra verdadera naturaleza es ilimitada, presente, abierta y eterna, sin parangón con el que la mente pueda asirla y mantenerla en un estante para ser estudiada y comparada.  

Enamorado de todo 

Ya estás enamorado de todo. Ya estoy enamorado de todo. Puedo ser la mente y puedo ser un cuerpo. Puedo ser un pensamiento y también un sentimiento. Al ser anodino, pura libertad ilimitada, quedo enamorado de mi propio contenido. Eclosiona un pensamiento o una creencia y puedo quedar tan obnuvilado que me fundo en ello y me confundo como siendo ello. De repente me vuelvo una mente y sus contenidos, como una pantalla creyéndose la historia que la roza. Risa, llanto, acción, vida y muerte. Entonces aparezco aquí escaneado sensaciones que conforman este cuerpo. Me fundo nuevamente en la experiencia y me transformo en un cuerpo. Hay dolor, ardor, pasión, sensaciones, placer. Me enamoro de nuevo y creo ser un cuerpo. Qué otra palabra puede describir ésta fusión? Algunos lo llaman olvido, sueño, maya o lilah. Yo lo llamo amor porque me hace estar unido totalmente a ello. Cuándo creo ser todo eso, aparece el drama humano. Sólo basta un anti-velcro, un giro pequeño de la gracia, un indicador oportuno, un cambio de enfoque, para regresar a lo que somos realmente, Esto que sin dejar nunca de Ser, puede volverse cada cosa.  

Todo aquí 

El mundo entero está en mi. Todo lo conocido lo conozco aquí. Nada está allá fuera, salvo como un mar de vibraciones. De las miles de frecuencias del espíritu, estoy dotado de un decodificador. Algo así como un radiorreceptor que puede captar determinada frecuencia o la tv, otras. Para enumerar solo las más conocidas y evidentes: aparato visual, capta ciertas frecuencias, el auditivo otras, el táctil otra franja espectral y así sucesivamente. Eso se integra en el cerebro, en las áreas correspondientes, y vemos, oímos, sentimos…dentro. Todo ocurre dentro. No veo nada afuera. Está íntimo, en mí. Lo que llamo piedra o manzana son solo ese conjunto de vibraciones. Todo eso que veo es una proyección. Todo ocurre aquí. Quien ve lo visto, escucha lo oído, siente lo tocado?: la conciencia. La conciencia es consciente de todo pero para ordenarlo utiliza la atención para separar fragmentos del caos y darles significado. La conciencia que aquí siente es lo que soy en realidad. Soy la pura sensibilidad. Soy el puro conocer. Como una mano que toca la cara forma parte del mismo cuerpo, una piedra o un árbol que aparece, es la misma conciencia apareciendo ante sí misma.   

Café sin historias 

Está aquí. En el dormir con sueños aparecen todas esas imágenes. En el recordar o anticipar, en el imaginar, también. Películas 3D que pasan proyectadas en una especie de mente-pantalla que es vista o bien que me arrebata y al darle atención, me zambulle y precipita en ello. Afuera o adentro de la escena. Quien proyecta todo ésto? A quién?

Y caigo en la cuenta que todo es como en el sueño, excepto ésto que soy Aquí y que no puede ser en ningún otro sitio ni momento. Eso que es más allá de la linealidad. Es más bien una verticalidad a-espacial y a-temporal. La única manera de saltar al tiempo es creer en cualquier cosa que no esté sucediendo en este punto eterno. Es que la mente es tiempo. Cuando ves que todo está sucediendo ahora, pensamientos, sentimientos, dolor y sueños, cuando ves que siempre has vivido en este único instante atemporal, que es Presencia, cuando estás despierto en el sueño de los días, regresas al hogar, sonríes o suspiras y te tomas, tranquilamente, sin historias, ésta taza de café.

  

Bzzzzz

Toda esta actividad mental está constituyendo una especie de centro, como un ovillo zumbante de abejas, que denomino y tomo como yo. Está tan cercano ese cúmulo que no reparo un segundo en que son una efímera actividad en pleno aleteo, con un centro inventado inexistente. El Silencio omniabarcante los alberga y nada puede describir esa Nada, así como el amor no puede ser descripto. Hay palabras que pueden intentar algún atisbo, que indique alguna sensación como supuesta consecuencia de Eso, pero no hay palabra inventada que te diga lo que es ser Arropamiento.
  

No se queman

Resulta que aveces pongo a cocinar algunas cosas en el horno. De improviso siento un dolor ardiente en la mano izquierda. Me quemé otra vez. Ardor que fui calmando con agua fría. El daño ya estaba hecho. Quedó como una herida expuesta. La deje al aire y esperé a que el paso de los días hiciera lo suyo. Después de un mes queda aún una ligera cicatriz. Yo no tuve nada que ver. Esa herida se fue sanando. Si algo puedo hacer es en todo caso interferir el proceso de curación. Yo no participé ni un segundo en la liberación de sustancias de reconstrucción de tejidos. Yo no orquesté el sin fin de eventos que conducen a la cicatrización. Yo no participe en retirar la mano abruptamente del foco de la injuria. Yo no sé hacer lo que muy sabiamente sabe hacer un cuerpo. Homeostasis. Si la identificación es fuerte puedo aceptar como cierto que “me” quemé, o que ya “me” curé. Pero yo no puedo quemarme. Los fantasmas no se queman. 
  

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