Desde aquí. 

Cada circunstancia o evento que de un modo u otro nos conmueve, sólo hace surgir algo en nosotros. Lo que surge está adentro. No viene de afuera. No está siendo dado desde otro lugar. Ya estaba aquí. Surge y resurge. Como puede alguien causarnos dolor sin que la causa del dolor haya estado ya aquí? Si noto violencia, es aquí donde está la violencia. Si noto gratitud y amabilidad, eso está también aquí. Creo que me dañas, pero cuando aquí sólo hay amor, no hay lugar para nada más. Eso me lleva a lugares saludables, luminosos. Que tengo que ver con tus gritos? Sólo te gritas a ti mismo. Que tengo que ver con tu frustración? Con tus sentimientos? Con lo que te está conmoviendo? La paz amanece con la comprensión del corazón. 

Acciones 

Las acciones surgen, determinadas por un sin fin de eventos, físicos y psicológicos, condicionamientos y automatismos, situaciones únicas, sin precedentes. Son evidenciadas en un instante. Se observa el ir y venir de todo ello y puede en algún punto aparecer el “yo hago”, sin embargo el yo que dice hacer, no hace nada, simplemente porque es parte del acto mismo de la escena en marcha. El hacer, la acción y el acto, no tienen un actor fuera determinandolo, aunque así lo parezca. Cuando una decisión ha sido tomada como el curso de acción natural, es tarde para decir que se hará tal cosa o cual cosa. A lo sumo aparece el “yo” como un adjunto atribuyéndose el acto que se ha llevado a cabo.

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