Sostener la fachada

Gastamos mucha energía intentando que los demás nos vean como queremos que lo hagan. Después querremos sostener la fachada haciendo y diciendo cosas que la soporten y callando o evitando hacer cosas que la socaven. Sensando lo que es aceptado de nosotros, reforzándolo. Ahora hay que mantener esas opiniones que creemos generar. Sin embargo, a la larga ellos verán lo que ven, independientemente de todo el esfuerzo que pusimos. Buscamos aprobación. Queremos encajar y que nos amen. Tememos ser rechazados. Nos duele el juicio. Esa fachada debe ser mantenida y al ser tan costosa, cualquier cosa que la haga temblar nos pondrá a la defensiva. Y cuando aparezca quien nos guste nos sentiremos con la duda de quien se enamoraron. Y temeremos la pérdida…Asi siempre se pierde. Quizá no haya que arreglarte. Quizá puede que estés bien. Quizá tu humanidad sea suficiente. Quizá tu libertad comience allí, aquí, en la intimidad de todo y con todo lo que es.

 

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