Enojo

Enojo, ira, bronca es lo que siento. El corazón latiendo vigorosamente, los músculos tensos, el rostro enrojecido. Luchar o huir, respuestas ancestrales. Y también hay resistencia a estar enfadado, a rehusar estarlo, a no aceptar sentirme así…hasta que no. Y repentinamente encuentro al enojo. Soy espacio para él. Está ahí, como una fuerza volcánica. Lo permito. Le doy la bienvenida. De cierta forma se siente reconocido, como un niño desatendido que encuentra la atención que necesita. Abrazo esa energía para que sea lo que esté supuesta a ser. Se disuelve en la nada que le dio origen. Siempre será bienvenida. La espero con ilusión…  

Enamorado de todo 

Ya estás enamorado de todo. Ya estoy enamorado de todo. Puedo ser la mente y puedo ser un cuerpo. Puedo ser un pensamiento y también un sentimiento. Al ser anodino, pura libertad ilimitada, quedo enamorado de mi propio contenido. Eclosiona un pensamiento o una creencia y puedo quedar tan obnuvilado que me fundo en ello y me confundo como siendo ello. De repente me vuelvo una mente y sus contenidos, como una pantalla creyéndose la historia que la roza. Risa, llanto, acción, vida y muerte. Entonces aparezco aquí escaneado sensaciones que conforman este cuerpo. Me fundo nuevamente en la experiencia y me transformo en un cuerpo. Hay dolor, ardor, pasión, sensaciones, placer. Me enamoro de nuevo y creo ser un cuerpo. Qué otra palabra puede describir ésta fusión? Algunos lo llaman olvido, sueño, maya o lilah. Yo lo llamo amor porque me hace estar unido totalmente a ello. Cuándo creo ser todo eso, aparece el drama humano. Sólo basta un anti-velcro, un giro pequeño de la gracia, un indicador oportuno, un cambio de enfoque, para regresar a lo que somos realmente, Esto que sin dejar nunca de Ser, puede volverse cada cosa.  

Todo aquí 

El mundo entero está en mi. Todo lo conocido lo conozco aquí. Nada está allá fuera, salvo como un mar de vibraciones. De las miles de frecuencias del espíritu, estoy dotado de un decodificador. Algo así como un radiorreceptor que puede captar determinada frecuencia o la tv, otras. Para enumerar solo las más conocidas y evidentes: aparato visual, capta ciertas frecuencias, el auditivo otras, el táctil otra franja espectral y así sucesivamente. Eso se integra en el cerebro, en las áreas correspondientes, y vemos, oímos, sentimos…dentro. Todo ocurre dentro. No veo nada afuera. Está íntimo, en mí. Lo que llamo piedra o manzana son solo ese conjunto de vibraciones. Todo eso que veo es una proyección. Todo ocurre aquí. Quien ve lo visto, escucha lo oído, siente lo tocado?: la conciencia. La conciencia es consciente de todo pero para ordenarlo utiliza la atención para separar fragmentos del caos y darles significado. La conciencia que aquí siente es lo que soy en realidad. Soy la pura sensibilidad. Soy el puro conocer. Como una mano que toca la cara forma parte del mismo cuerpo, una piedra o un árbol que aparece, es la misma conciencia apareciendo ante sí misma.   

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