Café sin historias 

Está aquí. En el dormir con sueños aparecen todas esas imágenes. En el recordar o anticipar, en el imaginar, también. Películas 3D que pasan proyectadas en una especie de mente-pantalla que es vista o bien que me arrebata y al darle atención, me zambulle y precipita en ello. Afuera o adentro de la escena. Quien proyecta todo ésto? A quién?

Y caigo en la cuenta que todo es como en el sueño, excepto ésto que soy Aquí y que no puede ser en ningún otro sitio ni momento. Eso que es más allá de la linealidad. Es más bien una verticalidad a-espacial y a-temporal. La única manera de saltar al tiempo es creer en cualquier cosa que no esté sucediendo en este punto eterno. Es que la mente es tiempo. Cuando ves que todo está sucediendo ahora, pensamientos, sentimientos, dolor y sueños, cuando ves que siempre has vivido en este único instante atemporal, que es Presencia, cuando estás despierto en el sueño de los días, regresas al hogar, sonríes o suspiras y te tomas, tranquilamente, sin historias, ésta taza de café.

  

Bzzzzz

Toda esta actividad mental está constituyendo una especie de centro, como un ovillo zumbante de abejas, que denomino y tomo como yo. Está tan cercano ese cúmulo que no reparo un segundo en que son una efímera actividad en pleno aleteo, con un centro inventado inexistente. El Silencio omniabarcante los alberga y nada puede describir esa Nada, así como el amor no puede ser descripto. Hay palabras que pueden intentar algún atisbo, que indique alguna sensación como supuesta consecuencia de Eso, pero no hay palabra inventada que te diga lo que es ser Arropamiento.
  

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