Muerte II

Entonces busquemos ahora dónde hay muerte. Qué muere? Quién muere? Qué diferencias observo entre la vida y la muerte? Si creo ser un cuerpo y este “muere”…qué murió en realidad? Veo que en un cuerpo muerto no hay funciones ni inteligencia cohesiva. Las fuerzas que mantienen “las piezas unidas” ya no actúan. Aquí hay respiración y funciones. Aquí siento latidos, ardor, dolor y amor. Hay experiencias de luz y oscuridad. Asumo la propiedad de un cuerpo, una forma. Eso que anima aquí no lo veo en un ataúd. Surge el recuerdo de un ser querido cuya corporeidad no puedo acariciar y sin embargo vuelve a la vida en un sueño. Aquí hay impulsiones e inclinaciones y preferencias. Yo soy el que ve. Y el que ve aveces se confunde con lo visto. Es tanto el deleite por todas las cosas que las toma como sí mismo. Al fin y al cabo no hay diferencia entre ser un cuerpo, una montaña o una mariposa. Mil formas para la vida sin forma. Hálito en un cuerpo y en los organismos que lo devoran cuando ya no puede mantenerse en ciertas formas. Somos vida sin límites,  limitándonos, mirando a través de miles de ventanas y saludándonos en el otro a nosotros mismos. 

 

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