Amor

Si lo puedo pensar, no es amor. Si lo puedo sentir, no es amor. Si viene de cualquier estado o experiencia no puede ser el amor del que estamos hablando. Es la conciencia misma, es el núcleo en el átomo y el átomo y el espacio en él. Eso/Esto es el amor mismo. No algo con amor. Es la sustancia más esencial. Es la unión del protón y el electrón, del comienzo y el fin, el alfa y el omega. La mente, el cuerpo, los sueños, el cometa y las estrellas. Un poeta quizá pueda describir o apuntarlo mejor. Es el todo absoluto en las partes relativas. Lo dual buscando la unidad. La onda y la partícula. Qué, sino el amor, podría mantener unida toda la creación. Me parece que no hay otra cosa que el amor haciéndose a sí mismo.  

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Conocimiento intelectual 

El conocimiento tiene su lugar, claro que sí. Son formas de señalamientos y descripciones limitadas a las palabras, para dejarnos al borde del abismo. La mente es el único instrumento que tenemos como punto de partida, la única herramienta con la que contamos para la exploración. Llega un punto en el que no puede seguir su movimiento y va hallándose rodeada de los límites. Mientras tanto, como una espina, un concepto va revelando y quitando otras espinas. Al final habrá de descartarlas a ambas, como dijo el Maestro. Un mapa es muy útil pero no es la ruta en sí y el punto que buscamos en el mapa no tiene nada que ver con la realidad. A cara con ello, el mapa ya no es necesario.  

Un sentimiento doloroso. 

Me di cuenta que cuando surgía un sentimiento doloroso, algo que provocaba angustia, intentaba mitigarlo de varias maneras. Me veía comiendo en exceso, cuando el vacío que sentía no tenía nada que ver con nada que pudiera ser llenado con comida. O bien recurría a escuchar música, leer, ver la tele o tener sexo. Cualquier cosa que sirviera para mitigarlo. Y sí, era violento con ese sentimiento. Quería extinguirlo, ahogarlo, asfixiarlo o destruirlo. La otra opción era tomar el papel de víctima, del yo que sufre y de alguna manera justificar varias acciones y comportamientos. Pero ese sentimiento esta aquí y representa la oportunidad de abrazar todo lo que se presenta y surje, como y desde la totalidad que somos. Estar aquí para el sentimiento doloroso es abrazarlo, amarlo hasta que la muerte nos separe. Estar aquí para él es ser consciente del flujo y reflujo de la marea de los sentimientos y emociones, de patrones de energía en movimiento llamando a la puerta de la conciencia para ser vistos. Cuando pude abrazar el sentimiento él entonces decidió dejarme. Puede quedarse o irse. Yo estoy aquí.  

Logros

Según mi apreciación, el logro en sí mismo no está relacionado con un qué lograr sino más bien con un para qué. Qué suponemos obtendremos cuando alcancemos eso que queremos lograr? De qué  estamos ávidos? Qué creemos nos falta para obtener lo que está detrás de cualquier búsqueda? Qué es ese ansia que no nos permite descansar? Una vez que lo logremos, qué habremos obtenido? Paz? Dicha? Amor? Solución a todos los problemas? Santidad? Poderes? Seguridad? Invulnerabilidad? Riqueza? 

Lo que buscamos perpetúa la búsqueda y al buscador. Creo que nos falta llenarnos de esto mismo que posibilita cualquier búsqueda. Esto mismo es dicha, paz y amor. Pero yo no lo veo! Yo no lo siento! Verlo y sentirlo es serlo. Sabemos dónde está pero estamos muy obnubilados con los logros. Tememos el quedarnos al margen de la vida si dejamos que la vida nos muestre el camino. Pero ésta es una vía sin trazos y a cada paso la vida nos dice que es aquí. La vida no puede ser en otro lado. Esto es muy importante. Si ésto te requiere, dónde crees que lo hace? El atajo está aquí. Porque la satisfacción que resulte del cumplimiento del logro proviene de la ausencia del deseo de lo siguiente a lograr en la agenda del ego. Eso es lo que es mi sentir a este respecto. Y como siempre, les dejo un abrazo afectuoso. 

 

Todo Aquí

Y escuché entonces un sonido. Quise saber qué era y de dónde había provenido. Agudicé el sentido. Otra vez, allí estaba, otra vez…estaba…aquí. Aquí estaba ese sonido y todos los sonidos. En apertura, todo aparece en intimidad con lo que somos. Aquí, cualquier sensación o el mundo. El único límite es la conciencia en la que están desdibujadas las zonas que la mente supo bien trazar.

  

Muerte II

Entonces busquemos ahora dónde hay muerte. Qué muere? Quién muere? Qué diferencias observo entre la vida y la muerte? Si creo ser un cuerpo y este “muere”…qué murió en realidad? Veo que en un cuerpo muerto no hay funciones ni inteligencia cohesiva. Las fuerzas que mantienen “las piezas unidas” ya no actúan. Aquí hay respiración y funciones. Aquí siento latidos, ardor, dolor y amor. Hay experiencias de luz y oscuridad. Asumo la propiedad de un cuerpo, una forma. Eso que anima aquí no lo veo en un ataúd. Surge el recuerdo de un ser querido cuya corporeidad no puedo acariciar y sin embargo vuelve a la vida en un sueño. Aquí hay impulsiones e inclinaciones y preferencias. Yo soy el que ve. Y el que ve aveces se confunde con lo visto. Es tanto el deleite por todas las cosas que las toma como sí mismo. Al fin y al cabo no hay diferencia entre ser un cuerpo, una montaña o una mariposa. Mil formas para la vida sin forma. Hálito en un cuerpo y en los organismos que lo devoran cuando ya no puede mantenerse en ciertas formas. Somos vida sin límites,  limitándonos, mirando a través de miles de ventanas y saludándonos en el otro a nosotros mismos. 

 

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