Necesidad

Necesito que me necesites.

En ocasiones creemos que si no necesitan de nosotros, si no dependen de nosotros, eso significa de alguna manera que no nos aprecian. Queremos ser importantes y valiosos para la gente que amamos. Y cuando comenzamos a percibir que pueden estar perfectamente bien sin nosotros nos sentimos desvalorizados. Así, para sentirnos poderosos e importantes, necesitamos que nos necesiten. Y cuando no nos dan esa señal, comenzamos a ser mendigos, a sentirnos desolados, carentes y sumamente dependientes. Cómo  puede ser! Tú tienes que necesitarme! Tú tienes que depender de mí al menos tanto como yo de ti! Lo cierto en mi experiencia, lo que pude comprender, es el hecho de que lo único que necesito para hacer cualquier cosa es a mí mismo. La única pieza indispensable sin la cual no podría hacer nada. Eso se nos escapa y vamos buscando que nos necesiten. Necesita-te y quédate disponible para tí en un 100%. Ellos necesitan lo que necesitan, no lo que tu piensas. Nada podrías hacer sin tu apoyo. No requieres de nuestra necesidad de ti para saber que te amamos. No nos necesitas para sentirte valioso y poderoso. Así, estás en libertad para amar más allá de toda necesidad y de toda creencia en cualquier carencia.         

  

Nada que perder. 

Temía equivocarme. Entonces mejor no lo hacía. Temía perder la estima, la aprobación, el aprecio. La sensación de equivocarme era dolorosa. Pero ya no es así. Cuando no hay qué demostrar, no tienes nada que perder.  

 

Increíbles

Ese pensamiento al que estamos apegados, no es verdad. Todos orbitan alrededor del primer pensamiento, yo. Son pensamientos satélites al pensamiento yo, centrados en el ego, egocéntricos. Observémoslos por lo que son. No se van a ir porque no les demos atención. Están golpeando a nuestra puerta para que los acojamos. Ninguno es cierto. No les temas. Son mariposas en las noche atraídas por tu luz. Déjalos acercarse. Compréndelos, como harías con tus hijos. Ellos vienen a contarte historias increíbles.  

 

Soltar

Puedo darme cuenta cómo te juzgo. Puedo ver cómo reacciono ante lo que creo que eres y deberías ser. Cómo comienzo a resistirme cuando no te ajustas al papel que te asigné. Eres para mí lo que yo diga que eres. Soy para tí lo que tú digas que soy. Ambos, una historia aún no indagada. Regreso a mí y me doy cuenta que sin dictar quién debieras ser, me vuelvo libre y vacío. Estoy abierto y disponible. Invulnerable al saber que soy espacio para tí. Observo, ahora puedo verte, puedo escucharte, sin resistencia. Ya no hay que escapar para evitar el dolor o perder la paz que soy. Sí, ahora sólo necesito que seas como quieras en cada situación. Sólo por amor a mi verdad. Cualquier otra cosa es inadecuada.



Receptividad

Por qué en este último tiempo se valora en la mujer la fuerza, el coraje, el liderazgo, la valentía, la lucha, la bravura, en fin, atributos que se dieron a los hombres, como algo digno de ser logrado, desarrollado y sostenido? Sería por la necesidad que tuvieron de conseguir el respeto de sus pares y parejas? Sería para dejar de ser las sometidas o las del débil sexo? Sería por los cambios en las necesidades “básicas” inalcanzables con un único ingreso? O sería la necesidad de decir basta a tanta desigualdad y sufrimiento derivado del machismo empedernido que domina a hombres y mujeres? 

Me parece que la energía femenina o femeneidad esta siendo asfixiada por las exigencias actuales y la búsqueda de logros artificiales que nada tienen que ver con el bienestar. También el mundo necesita de la ternura y la “blandura”. De la creatividad, expresión de la femeneidad, vista como la energía receptora de lo divino. Esto debe ser parido, a través de mujeres y hombres, para restablecer el equilibrio interno y claro está, ser reflejado en el mundo que espera darse a luz.



Estar aquí 

Cuántas veces pensamos en que deberíamos estar en algún otro lugar, estando aquí (dónde siempre realmente estamos)? Esta es otra forma de escisión. Como tal, la vivimos como cualquier ruptura. Nos sentimos alienados, imaginando cómo sería estar en ese otro sitio y/o con esas otras personas, con la gente que amamos, con los amigos queridos, o con los compañeros del trabajo. 

Entrevemos la película desplegarse, los rostros, las posibles actividades o incluso los temas que se están tratando! Nos vamos allí y nos perdemos aquí. Creemos que nos perdemos de algo y nos sentimos culpables, ansiosos, insatisfechos o angustiados. Suponemos que nos estamos perdiendo de algo o aun perdiendo el afecto o consideración de quiénes están allí. Y buscamos también escapar de esas sensaciones poco confortables. Estamos allí en la mente y ahora también escapando de esa sensación incómoda, con algo que hable más fuerte que la angustia, el dolor o la incomodidad. Quizá ponemos una película o nos dirigimos a la heladera o leemos sobre algún tema atrapante acerca de vivir en el ahora 🙂 para sacarnos de esas sensaciones. 

Sí, todo por creer que deberíamos estar allí, estando aquí. Pero la verdad es que estamos aquí y éste aquí resulta un hermoso lugar dónde vivir, cuando nos damos la oportunidad de estar presentes y darnos cuenta. 

Cuando advertimos que donde fuese que vayamos nos encaminamos hacia aquí, no te lo quieres perder. Estar aquí en un 100% disponible nos convierte en la coherencia misma. El vivir que está bullendo ahora no puede ser aburrido, salvo que estemos distraídos. Entonces hacemos lo que el momento requiere. Hallamos maneras de estar presentes, desde donde estamos. Desde donde estés. Y la invitación a este espacio surge para darnos la propia compañía. Es tu propia historia de amor la que te requiere. No sabes de qué te estas “perdiendo” allí, pero tampoco sabes de que te estas perdiendo aquí. Cómo no nos hemos de sentir así solos y perdidos? Entonces dejamos de hacerlo y empezamos a enamorarnos del lugar en el que estamos. No porque sea ésto algo “elevado”, sino porque de otra manera padecemos y ahora lo hemos comprendido. 



Dependencia 

En ocasiones nos sentimos tristes porque las personas que amamos no están pendientes de nosotros. El punto es que estamos convencidos de que ello debería ser de esa manera y que ello implicaría que nos aman. 

No recibirlo nos deja con un sentimiento de desolación. Consideramos que no les importamos. 

Muchas sensaciones pueden surgir. Aveces reaccionamos devolviendo con la misma moneda la supuesta displicencia, nos alejamos y distanciamos o nos ponemos ansiosos y vamos por ahí buscando algo que nos brinde eso que queremos, o quizá nos sentimos despreciados y tensos. 

Todo ello es fruto de una creencia que damos por cierta: si me aman, deberían estar pendientes de mí. Sin embargo, estar en nuestros asuntos nos conduce a ver que la presencia que anhelamos es la nuestra, que al estar pendientes del hecho de que lo estén de nosotros, dejamos de estar disponibles para ver nuestras necesidades verdaderas. Presentes, para percibir que nuestra felicidad no está supeditada a nadie. Presentes, para ver o ser conscientes de las necesidades de las personas que amamos, reclamándoles aquello que no nos damos y no les damos. 

Esperar que estén pendientes nos conduce a la dependencia. Dejarles libertad y espacio para ser, da lugar a nuestra propia libertad, sin tener que estar supuestos a dar explicaciones. Además, como pude comprender, que no estén pendientes de nosotros, no significa en último término que no nos amen o por el contrario, que les importemos más si están pendientes de nosotros todo el tiempo.  

Sin ésta dependencia, haremos las cosas igualmente, el vivir proseguirá, en libertad, sin exigencias, mas confiados, con más respeto, atención y amor hacia nosotros mismos y por ende hacia todos los que amamos y encontremos a nuestro derredor. Ellos reflejarán ésta comprensión. 



Libre pensamiento 

No se trata de la libertad para pensar. No aspiras a ser, propiamente, un librepensador. Se trata de la libertad del pensar, libertad del pensamiento. Si puedes ver el límite del pensamiento, estas más allá de él y de todo cuanto pueda ser visto o percibido. Después, la libertad del pensamiento yo, no es deshacerse de él porque,  quien haría eso? Ya ves, la libertad del pensar, del pensamiento, ya es tal. El pensamiento es libre. Ver ese movimiento, ese surgir y el ocaso de los pensamientos tiene ya el sabor a libertad. No es necesario que desaparezcan. Y esto no es algo que consigues, es algo que se redescubre y reconoce. 



Quién está por detrás de éste agujero? Quién mira? Desde dónde?



Fragmento de una charla interior III. 

-Entonces el “yo” creó a Dios a su imagen y semejanza?

-sÍ

-cómo es eso?

-para el supuesto yo, no hay más que su autoimagen magnificada que la toma como la representación de Dios. 

Sucede otro tanto cuando habla de la conciencia universal. Quiere poder asir y reducir la conciencia en términos de lo conocido. El yo, al ser un concepto sólo puede ver de esa manera. 

Por ultimo te diré que la conciencia es la causa de todas las funciones en el cuerpo, es el hálito de vida, la fuente de la manifestación y es el Ver detrás de todo lo creado. Tú eres eso, pero entonces a esta sentencia la quiere tomar el “pequeño tú” y no la puede entender. 

-cómo yo puedo ser eso?

-tú, como un pensamiento, sólo apareces en el Ver que es lo que realmente eres. Sería más preciso decir que tú, como pensamiento, sólo apareces en el Ver que Es lo Único que Hay. 



Anteriores Entradas antiguas

Follow Es lo que hay on WordPress.com