Emociones

Reparo en que las emociones surgen, se apropian del sistema y se desvanecen como espuma. Noto las emociones “aquí dentro”. Cada una de ellas. No proceden de afuera, nadie ni nada me las da en una cajita para que las sienta. Son movimientos energéticos. Aparecen aquí. El punto que quiero recalcar es que no provienen de nadie mas. De nada externo. Enfado, depresión, confusión, frustración, indiferencia, temor, victimizacion, tristeza, alegría, apertura, interés, paz, etc. Ninguna puede ser otorgada, solamente pueden ser provocadas o activadas. Puede dar la impresión de que esa persona lo provoca, que aquel evento lo suscita, que se origina del mundo. Sin embargo, si estás atento, advertirás que esas reacciones están basadas en creencias, formadas a su vez de pensamientos concatenados. Así, nadie debe amarte o no debería odiarte. Nadie, en última instancia, provoca tu ira o indignación. Eso es algo que te estas dando, basándote en supuestos: el cuento que te cuentas.
Una cosa que pude observar en varias oportunidades, es a padres golpeando un objeto inanimado para calmar a su hijo cuando se golpeó con él. Parece algo inocente. Haciendo culpable al objeto y castigándolo por lo que le hicieron. Ustedes vieron eso? Yo si. Después golpeamos y/o queremos venganza contra cualquiera que nos haya herido, de cualquier modo. O nos dicen algo que nos duele acerca de nuestro aspecto y eso nos provoca dolor porque hay una creencia con la que estamos en lucha y queda expuesta por alguien más. El que nos lo dijo no nos puede herir sin que antes nosotros no nos estemos lastimando con esa creencia. Finalmente saber que podemos comprender y llegar a ver, que podemos investigar esas creencias para comenzar a brindarnos amor incondicional, no como una meta, sino más bien como subproducto o resultante de ese entendimiento, de esa toma de conciencia que nos aportará la libertad para ir al encuentro de otro ser humano, totalmente abiertos, para brindarnos sin miedo.

IMG_0965

Amoroso cuidado

Esta conciencia/inteligencia está cuidando de si misma y de todo cuanto ella impregna. Ella se despierta por las mañanas en este cuerpo y lo conduce durante el día. La presencia permea los sentidos posibilitando crear un mundo. Dirige la mirada y la escucha. Conduce a alimentar al cuerpo y dirige sus funciones haciendo digerir los alimentos y respirando para vitalizarlo. Lo cuida y protege durante toda actividad y por las noches lo acuesta a fin de que descanse. Lo gira acomodándolo en las noches y lo despierta cuando se encuentra por algún motivo expuesto o incómodo. Ve a través de sus ojos y se extasía con aquello que aparece. Todo un funcionamiento impersonal, entorpecido por pensamientos de la más diversa índole. Ello no tiene elección porque todo resulta conveniente, pura observación sin juicio. Abierto, porque es sin temor e infinito. De todo es soporte y sustento. Ciertamente nada importa porque todo es igualmente importante. Se mira adonde sea que dirija su atención. Ello se refleja por todos lados. Sin ello no hay mente ni estrellas y su santuario se estampa en toda la creación.

2015/01/img_0696.jpg

Le llamo Hogar

Cuando te das cuenta que esto que aparece en este preciso instante es todo lo que hay, surge un natural descanso y alegría silente. Esto es con todo lo que tendrás que lidiar. La mente en el acto quiere escaparse de la realidad. No puede acariciar la idea de que esto sea todo y entonces la encuentro en mundos imaginarios y tiempos alternativos. Ella está libre para ir y regresar. En realidad el modo que parece tener la mente para ser, es crear y creer en cosas que imagina. Cuando se recupera el contacto con este momento único, otra vez surge esa dicha sutil, como cuando recuerdas algo que añorabas. Vuelves a casa. Se que este lugar siempre está presente. Antes vivías en la mente y visitabas cada tanto la realidad y después ves que esta evidencia es tu hogar y haces incursiones en la temporalidad. En este instante hay simultaneidad y los límites del yo psicológico se desdibujan. Surge aparentemente a la distancia el llanto de un bebe. Pero en el ahora no hay distancias. Todo surge ahora. La escucha, la visión, el movimiento de este músculo, el vuelo de la mosca. Esto no tiene nada de espectacular. Y la gata maúlla aquí, en mi. Esto soy/somos. Como un agujero negro, todo se consume y todo surge nuevo y fresco, de la nada.

2015/01/img_0927.jpg

Fundirse en la unidad

No hay eso de “fundirse en la unidad”. Quien va a fundirse en la unidad? El Uno, lo único existente expresándose ahí y aquí ya Es, sin segundo. Nuestra verdadera naturaleza es esta naturaleza. Es esta conciencia única. Y podemos aparentemente olvidar y perdernos este sentir pero de igual manera eso jamás deja de ser la realidad brillando en el fondo, sosteniéndolo todo. Eso somos, pero no es la verdadera naturaleza de Juan o de Pedro lo que Juan o Pedro son. Lo cierto es que Juan o Pedro son el espejismo creyéndose agua. No es “tu” verdadera naturaleza, es la verdadera naturaleza de lo único que Es. Juan y Pedro pueden aparecer. Pensamientos y sensaciones, fobias y dolores, de hecho surgen y se sumergen. Hay o no identificación. Qué importa. Lo Real está siempre presente. Lo único real, vivo y consciente de si mismo, viviéndose aquí mismo como yo.

2015/01/img_0913.jpg

Original y ordinario

Recientemente escuché algo que me hizo reflexionar. Decía algo así como que cuando somos pequeños queremos ser iguales, para poder encajar. A medida que crecemos queremos ser diferentes para poder distinguirnos y destacar. Entonces me pregunto qué hay de malo en ser quien uno es. Uno no puede no ser. Uno sólo puede expresar quien es y esa es la mayor libertad que encontraremos o bien fingir quien uno no es y en algún momento nos sentiremos frustrados y diminutos. Somos iguales en cuanto a género humano, somos iguales por el solo hecho de ser humanos y a la vez somos únicos por la manera singular que la llama de la vida embebe este cuerpo y como se expresa a su través. Así somos originales y ordinarios a la vez. Nunca vas a complacernos a todos. Nunca vas a lograr agradarnos a todos y siempre te vamos a juzgar. Así funcionamos, hasta que no. Mientras tanto complace y agrada al único que está más cerca que tu respiración: Ese eres tú.

2015/01/img_0810.jpg

Ambición

La ambición material y espiritual no difieren. Ambas provienen de un estado de insatisfacción. Ambas nos esclavizan. Proyectamos que vamos a sentirnos plenos o iluminados con la siguiente adquisición. Y allí vamos persiguiendo la zanahoria. Perseguirla nos mantiene ocupados y en movimiento. Movimiento necesario para mantener el “yo”. Es alucinante leer sobre “Ello”, sobre todo cuando nos aportan señalamientos. Pero si nos quedamos mirando el dedo y no investigamos en ese instante a lo que se está señalando, le estamos errando a la diana. El dedo señala siempre a lo mismo: Esto es Ello.

2015/01/img_0855.jpg

Corpus

Nuestro cuerpo es el que tenemos en este preciso instante. No el que tuvimos o el que quisiéramos tener. El cuerpo habla nuestro lenguaje y siempre se encuentra en el momento. Cumple su función de la manera más integra y es siempre fiel en sus respuestas a los requerimientos. Como el vehículo de la conciencia es digno de amor, respeto y escucha, tal cual asoma y es en este ahora fluido y eterno. Tenemos un cuerpo, no somos un cuerpo: cómo celebramos eso que se dejó a nuestro cuidado?

2015/01/img_0821.jpg

Dulces o pesadillas

Reclamar nuestra herencia es nuestro derecho. Ser quienes somos, nuestra libertad. Saber qué somos, el fin del sufrimiento. Tampoco pasa nada si nos aferramos a las pesadillas o los sueños. Todo es aceptado en el juego de la conciencia.

2015/01/img_0820.jpg

Cadencias

Una vez que la cosa (cualquier objeto) se presenta, merced a una función del cuerpo/mente (memoria), su realidad efímera puede ser “retenida”, siendo dejado como una impresión. Gracias a esas impresiones tenemos la sensación de continuidad. De tal forma la mente crea tiempo. Sin esas “retenciones” veríamos simultaneidad y caos. La función mente nos trae orden y cadencia en los “aconteceres”.

2015/01/img_0819.jpg

Juega

En tu viaje interior hallarás muchas voces. Dales la bienvenida, con desapego. Observa el movimiento de la mente. Una vez sabes que solo son distracciones, juega despreocupado desde el espacio que todo lo contiene.

2015/01/img_0812.jpg

Anteriores Entradas antiguas

Follow Es lo que hay on WordPress.com