Miedos

Tenemos miedo a lo distinto, a lo similar, a lo que estamos por vivir. A lo que estamos próximos a emprender. También a aquello que hicimos: sus consecuencias y repercusiones. Entonces nos replegamos, nos defendemos, nos refugiamos, nos aislamos. Tratamos de hacer ruido, intentamos escapar. A que le tenemos tanto temor? Le tememos a la pérdida, a la muerte, a la vejez, a estar solos y a solas, a exponernos, a hacer el ridículo, a ser discriminados, a tener éxito, a tantas cosas…
Que serías sin estos pensamientos de temor? En este instante, sin memoria y sin escapar a algún futuro imaginado…como estás? La única cosa real que tenemos es ESTO. No hablo de vivir el presente, hablo de esta inmediatez…

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Conjuntamente

Hay un sentido de presencia, un sentido de estar aquí. De percatarse y de registro. Los sentidos están percibiendo. Todo se registra sin esfuerzo alguno. Todo llega sin ser interpretado. La interpretación viene después y el alguien que se atribuye la interpretación también. Aparecen juntos el mundo interpretado con el que lo interpreta. Primero todo aparece como intrínsecamente es, en este instante. Aparece y es observado sin juicio, registrado impersonalmente. Un sentido de “yo” surge y desaparece. A ese “yo” le pasan cosas o cree que las hace suceder. No hay problema con ello. El “yo” mora dentro de su propia burbuja de tiempo personal.

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Costoso

No me siento una persona espiritual. Vaya contradicción. Una mente calmada o una mente bulliciosa, allí está. Una mente cargada de hermosos pensamientos e imágenes o repleta de pensamientos negativos. Dulces sueños o pesadillas espantosas. Esas son cosas que emergen ante mi. Llaman la atención e intentan llevarme con ellas desde el dolor al placer en cualquier orden. Me dicen que es mejor ésto a lo otro. Que es mejor la actividad que el reposo o ser amable a ser grosero. Que me mantenga en forma y que mejor no coma aquello. Que esté feliz, centrado y conciente. Que esté sonriente y que solamente haga comentarios inteligentes. Que si no, que si sí, que debiera o necesito. Y ahí está la voz que se parece a algún “yo” o “mi” y quiere definir lo que soy y que defiende su autoimagen que tanto trabajo le cuesta sustentar. Lo cierto es que mantener un ego señores, es ciertamente muy costoso.

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Aceptación

Esto es vida sucediendo. Siempre estarás desactualizado con respecto a esto que esta aconteciendo. Si lo quieres controlar ya es muy tarde. Si lo quieres provocar estas perdido. Llega y se va sin dejar rastro. No puedes impedirlo o permitirlo. Ya esta aquí. Antes de tu aceptación o rechazo, ES. Sufres cuando aceptas como cierto que tienes el control para modificar o provocar eso que está antes de tu consentimiento y no te espera para aparecer. Observa. Vida sucediendo, realidad apareciendo. Con eso no puedes discutir…

Esta vivencia nos posiciona en un punto de no saber que va a suceder a continuación y por ende en una apertura atenta al momento. A algunos ésto les provoca gran incomodidad y nerviosismo. Y aunque es la realidad, preferirán mantener como sea la sensación de control. 

La Vida ya aceptó este momento. “Surfear” ésta ola o luchar contra el oleaje hace la diferencia entre estar cuerdo o vivir en sufrimiento y tensiones del todo innecesarias. 

Por otro lado, la resignación no tiene nada que ver con la aceptación. La resignación se siente como abatimiento, como desolación. Se siente como la incapacidad autoconvocada para afrontar un reto que está presente y que creo que debo superar, pero no me siento con los recursos para hacerlo. Se engancha en el pasado y se parece más al conformismo. 

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Apego

Esto del apego…recuerdo que solía creer que el desapego tenía que ver con dejar las cosas, sacarlas, no darles importancia, alejarlas de mi camino porque me mantenían atado. Desapegarme de las personas, los hábitos, las cosas y todo aquello que podría llevarme fuera de mi camino. Se parecía a la indiferencia. Se parecía a estar más allá de lo mundano…sueños de un buscador. Más adelante comprendí que apego se refería a “la necesidad de”. Necesitar de las cosas para ser, necesidad de las cosas para parecer. Desprenderse, desapegarse se refiere, para mi, a soltar la “necesidad de” hábitos, personas, trabajos, bienes, etc. Y por qué? Porque depender de las cosas para ser nos hace sufrir. Y por qué? Porque sabemos en lo profundo que ya somos, sin necesidad de ser nada más y tener nada más. Porque creemos en la mentira que nos dice que aún hay mucho que hacer y obtener para ser felices. Podemos tener y querer todo eso, pero no lo necesitamos para conocernos enteros. Cuando nos damos todo este mundo, todos los abrazos y todas las miradas, no necesitaremos ni cargaremos a nadie mas con la labor de completar lo que creímos incompleto. Asi, dejamos al mundo en paz y somos paz para el mundo.

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