Regalos

Hoy me gustaría regalarte
un rayo de luz.
De esos que no se apagan con los malos momentos.
De esos que sostienen creando puentes
entre los imposible y lo que se siente.
También me gustaría darte una burbuja mágica
llena de melodías
y que sólo explote en el preciso instante
en el que asoma alguna idea sombría.
También quisiera obsequiarte un empañador de espejos
para que en él se reflejen sólo los festejos.
Y además una linda lupa
que haga grandes tus ideas,
porque quiero que tu invierno sea sólo de primaveras.
Y claro, como no, un despertador de sienes
para que te alerte
cuando olvides
que en la Tierra te sostienes.
Vamos!
que subiendo decidido
ese peldaño,
me gustaría mostrarte que,
desde aquí,
nada hace daño.

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Ni

Ni poema, ni cuento, ni relato, ni ficción. Lo que escribo es prosa y punto. Ni para tí, ni para allá, es que sólo es un canto a mi mismo. Sin pretender despertarte, alegrarte, exaltarte o conmoverte, surge como el arte de mi ser sonriente. Y claro que me agrada si acaricia los ojos que la leen. Y seguro que el sentir se espiraliza si de alguna manera te contiene. Es para mí valentía el destapar un poco, abrir este postigo. No te puedo culpar si te es indiferente. Es que estoy aquí y todo habla de mí, pero nada me describe. Ni poema, ni cuento, ni relato, ni ficción. No soy tan descarado para llamarlo de algún modo. Son pensamientos voladores, ideas que flotan sin padre y encuentran aquí la atención que necesitan. Coagulan en este campo interno. Luciérnagas en la noche. Mariposas del alba. Sólo ensueños…

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Doña Felicidad

Nos acostumbramos increíblemente rápido a lo bello, a lo bueno. Me parece que el estar rodeados de tantas cosas lindas nos vuelve apáticos, las pasamos por alto. Hasta que algo desagradable nos despierta de ese sopor de la hermosura cotidiana. Lo desgarbado es diferente, lo negativo nos asombra, nos sacude, llama nuestra atención. Entonces añoramos y valoramos aquella paz que perdimos y dábamos por segura, eso que teníamos y dábamos por sentado. Y anhelamos eso nuevamente. Queremos otra vez la belleza que no veíamos, lo bueno que no sentimos, la paz que estaba en el trasfondo silencioso, lo cotidiano. Parece pendular. Entre el placer y el dolor. Quizá la felicidad te parezca aburrida o tal ves sosa la belleza. Quizá queremos la felicidad sin saber ni siquiera de que estamos hablando. Algo así como…como qué? Qué es la felicidad para vos? Qué es? Por dónde la estás buscando compañero/a? Tras de quién? Y cuándo tengas tooodo eso, qué? Felicidad eterna? Felicidad eterna a través de cosas efímeras? Las cosas deberían llevar un cartelito: compra esto, felicidad por 5 minutos, u obtén esto, felicidad asegurada 1 hora. Eso no puede ser la felicidad de la que estamos hablando. Aunque mira, si bien la adquisición no lo es, cuando consigues algo que deseabas, justo después de ese instante, la felicidad aparece, mas no a causa del deseo cumplido, sino justamente por la ausencia de deseos insatisfechos. Cuando ya lo has conseguido, ya no deseas más. En ese momento, en esa ausencia de avidez, la paz aparece, la felicidad verdadera se hace ver. No des el poder de hacerte feliz a nada, a nadie. Ahí no está. No podrán. Ellos no van a poder. Además no es su trabajo…Entonces ahora querrás intentar conseguir la ausencia de deseos! Tampoco funciona así. Ahora deseas la ausencia de deseos para ser feliz: atrapado de nuevo. No te cansas? Ya déjalo caer. No está ni siquiera en tus manos. Suena raro, lo sé. Una de las claves podría estar en el cuerpo, tu cuerpo…el Maestro del momento presente.

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Nuevo cada vez

Ahora, con la distancia que me da el tiempo, comprendo que puedo hacer las cosas de otra manera, de otra forma, de otro modo más optimizado, mejor, diferente, por aquí o por allá, así o de aquel otro modo. Eso es ahora, cuando las cosas pasaron, que uno puede plantearse una nueva manera de hacerlo. Pero es preciso entender que en “ese” momento todo me llevó a tomar esa decisión y había una sola manera de hacerlo: la manera en la que fue hecho. Con el conocimiento y el nivel en el que me encontraba en ese entonces fue imposible que haya resultado de otro modo. Es fácil ahora, con la información de la experiencia, pensar en una o más de una alternativa, pero también me doy cuenta de lo poco amable conmigo que puedo ser al recriminarme que “debería” haberlo hecho distinto. Puede haber resultado doloroso para otros o mi mismo, pero nada en el mundo va a cambiar el preciso modo en el que fue hecho. No me disculpa, no me redime o me libera de mi responsabilidad o del fruto de los actos, sino que me devuelve la cordura. No cambia el pasado, pero si mi relación con él. Lo que hago es como debe ser y cada vez es una nueva oportunidad de luz. La culpa no es del padre ni del hijo, de la madre ni su hermana, del esposo ni su amante, del pecador o el santo. Es difícil de aceptar y entender aveces/siempre, pero esto es evidente en el claro fulgor de la comprensión.

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El toque

Espérate un segundo. Te asaltará. Dale ese momento y hará añicos todos tus bla bla. Una oportunidad y derribará tu sueño despierto. Arrebatará tu mundo, quédate en silencio, permeable y abierto. Pasó la Diosa rozándote, apenas susurrando, invisible. Jalándote del hombro de va a dejar sin aliento. Sin un piso en que apoyarte te lanzará al vacío de este instante sin tiempo.

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