Dame cinco. 

1-No soy nada de lo que soy conciente. Soy la conciencia, previa a “la conciencia de”. Soy anterior a cualquier objeto. Conciente de la presencia de objetos y conciencia sin objetos en su ausencia. 
2-Yendo “hacia atrás” soy el observador de todo. El interior también es externo a mi. Soy sensibilidad pura y percepción. Soy nada. No puedo localizarme. 
3-Soy lo que diferencia lo vivo de lo muerto. La energía vital conciente. Respiro en todo lo que es vivo. Vivo en todo lo que me respira. Soy anterior al nacimiento del cuerpo y soy también después. 
4-Soy en este cuerpo un punto de vista. Este cuerpo está en mi, como todo lo demás. 
5-Cada sentido está siempre encendido. El ojo siempre está mirando y el oído siempre oye. La atención dirigida hacia lo que está siendo oído se transforma en escucha. Dirigida hacia lo que está siendo mirado se transforma en el ver. La conciencia es anterior a la atención y la contiene. La atención va de punto en punto, uno cada vez en rápida sucesión. Esta secuencia va creando tiempo y asi digo que una cosa sucedió antes que otra. La conciencia sin embargo es global y simultánea.

Uno

Y voy observando, como si fuera desde adentro hacia afuera, lo que llamo “el mundo”. Imágenes se van presentando. Voy viendo, oliendo, palpando, escuchando, degustándolo. Externo a mi. El mundo y su contenido. Entonces voy otro paso “hacia atrás”. Observo este cuerpo. Sus extensiones, sus sensaciones. Siento el latido dondequiera pose la atención. Puedo sentir el cuerpo desde “adentro”. Puedo ver su capa exterior y sentir su interior. Sigo hacia “adentro”. Observo la presencia de pensamientos “yo”, “mi”, “mío”. Intento agazapado observar su surgimiento y seguirlos hasta su desaparición. Surgen, aparecen, se pierden y surgen otros. Los puedo observar. Creo estar “dentro”, sin embargo están “afuera”. Algunos atraen emociones y otros me conducen a viajes en el tiempo. Yo sigo aquí, “detrás” de todo. Todo está de alguna manera allende a mi. Aquí no encuentro ya el punto de vista. Aquí ya no puedo hallar palabras que describan desde donde estoy viendo. No es un alguien, no es ni tan siquiera un algo. No hay un punto referencial. Es no verbal. Es sin atributos. No puedo localizarme. Por tanto el afuera o lo externo en realidad tampoco es tal. No…hay…nada…aquí…que…no…esté…también…allí. Pasmoso y simple. Extraordinario y totalmente familiar. 

Películas 

Las creencias se transforman en dogmas por los que luchamos a capa y espada. Vi libros que describen de todo y todo lo pueden probar. Miles de teorías parecen explicar el por qué de cada cosa, hasta que son sustituidas por otras. Esa clase de conocimiento no termina nunca. La creación es infinita. Hay películas para todos los gustos. Por eso estoy interesado en el veedor. En lo que hace posible la creación del mito y de los mundos. En lo que hace posible la manifestación. En lo que mira a través de esos ojos y encuentra lo mismo a través de los míos, derrumbando lo dual. En esto que es vivo, percepción pura como potencialidad para cada cosa. Esto es innegable. Sin teorías que puedan desdibujar este latido. Por eso, investigar, indagar, no saber nada, observar. De dónde surge ese pensamiento y adonde retorna. A quien están contando historias y quien se las cree. Estoy interesado en esto que es presente, un parpadeo sensible. Y si aún quieres o tienes que soñar, créate a sabiendas un bonito sueño. Que descanses.

Piedra libre!

El yo es una ilusión porque parece real pero no lo es. Como un espejismo de agua en el desierto que jamás podrá calmar tu sed. Para qué/quién es una ilusión? Que/quien está siendo “ilusionado”? Como sabes que es una ilusión? Es un tipo de objeto mental, sutil, surgiendo ante la presencia y desapareciendo ante ella. Como en el espejismo, este desaparece a medida que nos aproximamos a el, el yo se desmantela si nos aproximamos en la indagación. Si se busca, no se encuentra. Esa cosa, para ser, necesita de algo más. Entonces debo ser lo real para que la ilusión aparezca. Lo estable, para ver su ocaso y nacimiento. La ilusión es maravillosa, como en un acto de magia, que será real si me lo creo y pierde su encanto cuando el truco es develado. Como en un sueño, la ilusión del pseudo sujeto soñado esta a la par del pseudo mundo imaginado. Detrás hay un solo soñador “prestando” su realidad. El mundo soñado parece muy real y la sangre no es de utilería. Hay alegrías y tristezas, dolor y placer. Esfuerzo y descanso. Discusión y concordia. El yo tiene un pasado ilusorio y un futuro imaginado creando diferentes momentos con los cuales identificarse para darle sustancia, además de aprovechar las sensaciones físicas para tomarlas y hacerlas suyas. Así cree que todo le está pasando a él y cada pensamiento es autoreferencial. Soy una ilusión? Yo? Como puedo ser una ilusión? Este soy yo! Hola hola! Aquí! Yo aquí, tú allí, ellos allá. Yo y el mundo. Cuando vas acercándote para ver que la soga no es una serpiente, ya no hay miedo y la ilusión del yo se hace evidente.

Sabor

Sin recurrir a lo conocido, a qué sabe el sabor de una manzana? Más aún: A qué sabe lo que no tiene sabor? Sin embargo estamos aquí tratando primero de explicar el sabor de una manzana. Y los más ambiciosos de mostrar el sabor de algo que no tiene sabor. No solo es una tarea imposible en términos de descripción, sino que a la vez simple, cuando muerdes por primera vez una manzana. Ahí lo sabes. Y allí nos miramos a los ojos en complicidad sabiendo lo que el otro nos quería mostrar y explicar. Esto es el sabor de una manzana. Está aquí. Prueba. No está en la mente ni en esos laberintos interminables porque está más allá de ellos. Por eso es difícil comprehender. No se lo puede sostener para ser estudiado con el instrumento que quiere conocer. Por eso se te dice: “sé”. Ser es esto mismo también. Como lo sabes? Siendo. Por eso, solo se nos puede conducir a estar dispuestos a morder y masticar.

Aprobado!

Cuando crees que allá, él, ella, que ellos tienen lo que necesitas, comienzas a buscar el amor en el lugar equivocado. Qué estás dispuesto a hacer para obtenerlo?Siempre quise aprobación: primero haciendo lo que suponía los demás querrían de mi, después que me dieran aprobación aún siendo como soy. Algo así como -yo soy así y listo (espero que les guste). Si me la daban me sentía satisfecho y lleno de autoconfianza. Si no me la daban, sentía miedo, indecisión, culpa, soledad y que algo en mí no estaba bien. No tenemos ni idea que tenemos que hacer con esta vida y creemos que tenemos que saber. Cuando nos dan aprobación sentimos que vamos por el lugar correcto. Pero es esto así? Estar en el mundo, sin saber que tenemos que hacer, nos deja vulnerables, con miedo…hasta que indagamos acerca de lo que realmente somos y descubrimos que nunca tuvimos que saber nada. Que vivir desnudos es la vida viviéndonos. Que todos pueden tener razón y estar equivocados. Nadie me conoce como yo, que soy solo ésta presencia, sin toda la historia de mí. Nadie jamás conoció a nadie. Nadie tiene ni idea de cómo va todo este asunto del vivir. Cuando sabes esto, lo que emerge es la vida surgiendo espontánea y ésta, no necesita de ninguna aprobación cuando ya está siendo aceptada por sí misma al cien por ciento a cada instante.

Observación 

Observación. Cada cosa que aparece lo hace como las olas, para luego alejarse. Ruge y se espeluzna para luego dar lugar a cualquier otra apariencia. Una persona espiritual no es diferente a una que no lo sea, en términos de la verdad. Un ego santo o profano tienen la perfecta expresión de lo que no soy en realidad. Lo que soy no rechaza ninguna expresion. Todo es acogido sin que para ello sea menester cambio alguno. Que importa lo que aparece en un sueño cuando sabes que el fuego no puede quemarte ni el agua mojarte? Todo esta enriquecido por las diferencias en esta representación. 

Nada que alcanzar

La no-dualidad o el “estado no-dual, no es algo que el yo separado pueda alcanzar. Es contradictorio por si mismo decirlo y sin embargo dirigimos el esfuerzo en hacernos concientes y de alguna manera, de alcanzar eso. La no-dualidad es lo que siempre es. Es la verdad, la realidad, lo que siempre es el caso. Lo que hay que despejar es la bruma, ver a través y descansar en lo que somos realmente, que ya lo somos sin que medie un proceso para “llegar a ser”. 

Ser/Hacer

…Estamos de acuerdo en que el Ser no es un hacer? Que el Ser ya es, siendo y que ningún hacer hará al Ser? Entonces cabe preguntarse, quién es el que quiere hacer? Pues el buscador. El buscador, la mente identificada con un yo espiritual buscando la liberación (justamente de él mismo) está intentando llegar a Ser. Tiene noción de lo que sería estar liberado y considera que para llegar desde aquí hasta allá, lo va a conseguir mediante el hacer. El buscador entonces emprende la shadanna, pone en marcha las prácticas que lo llevaran hacia dónde supone llegan los maestros. Entonces más tarde o temprano surgen espacios en la búsqueda donde se ve que la búsqueda no es necesaria. Esas intuiciones o vivencias desde la realidad que somos son luego tomadas por el yo pensado, que se adueña de la experiencia como de cualquier otra cosa que “el” supone hacer. No percibe que la realidad que está ya realizada, tiene chispazos de un yo que parece estable. Se trata a fin de cuentas de una entrega, un supremo acto de humildad del buscador reconociendo el límite y su insubstancialidad, que abre las puertas de la pura percepción. El buscador no alcanzar el Ser, es el Ser siempre vivo el que mira a través de los ojos de un cuerpo embebido por él mismo. El buscador se disuelve en la búsqueda y lo que queda es lo que siempre está presente. 

  

Si, pero. 

Las cosas ya son como son. Está sucediendo. Ella ya es como es y ellos ya son quienes son. Pero nada es como tú piensas. Ese es el problema supuesto. Los debería y no debería superimpuestos a la realidad del instante. Con un retoque aquí y allá creemos poder maquillar lo que consideramos imperfecto. Si la mente considerase que todo cuanto es ya es perfecto, se tendría que tomar vacaciones, pero incluso esto, su funcionamiento, es ya como es, impecable. O estoy presente en lo que es, inmediato y vivo, o estoy obnubilado con el sueño del tiempo, masticando, rumiando acerca de cómo fue que ocurrió lo ocurrido o lo que debiera haber ocurrido y no ocurrió. La realidad es liviana, el sueño pesado, pesadilla, agota. Diera la impresión de que siempre estamos un paso por detrás, oliendo la estela de lo palpable, usando la memoria para concatenar hechos inconexos, resultando que vivimos una vida pasada y añeja. Está pasando, sigilosa y siendo lo que es. Crepita una carne en el fuego, una fragancia surcando la inspiración, el viento entre las rendijas, el ruido lejano de un tren… Y el cursor esperando la siguiente aparición de una simple palabra.  

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